Ya lo tenemos en el instituto. A primera vista parece un armario igual a los anteriores, los que enviaron el pasado año. Pero si lo miramos con detenimiento, varias cosas han cambiado. Lo primero que observamos es el grueso cable de conexión que sale del armario. Ahora trae el dispositivo de "reset" y "stop" en un extremo, no en la mitad de cable. Esto hace que esos dos botones se encuentren ahora situados en paralelo con la pared, pues forman parte del propio enchufe.
Otra de las novedades está dentro del cajón superior, en su parte izquierda. Ahora la separación entre la parte central del cajón y las tomas de corriente de la izquierda tienen un rebaje que permite el paso de cables con el cajón cerrado. Esto es útil para dejar también el ordenador del profesor preparado para recargar la batería al mismo tiempo que los netbook de los alumnos.
Una tercera novedad es la ventilación del armario. Antes no era posible estar en el aula con el armario en funcionamiento, pues el ruido de la ventilación era bastante elevado. Ahora es completamente silencioso, pareciendo incluso que está apagado. Solo el indicador luminoso superior de color verde nos indica que realmente está encendido.
También han cambiado los cables de la sección del armario donde van colocados los miniportátiles. Ahora son más cortos y, en principio, parecen más robustos. Supongo que la intención es que soporten más los tirones. Desgraciadamente, por mucho que le digamos a los alumnos que no tiren del cable para desconectar el portátil, sino del conector, casi siempre tiran del cable. Y ya sabemos cuales son las consecuencias tras realizar muchas veces esa mala operación.
A grandes rasgos, esas parecen las novedades de los "nuevos" carros.
Pero antes de terminar, quisiera hacer una reflexión sobre el proceso de instalación de este armario. Todos los que sois responsables de Abalar en vuestro centro recibiríais en su día un correo electrónico donde solicitaban información sobre las nuevas aulas, medidas, facilidad de acceso, ascensor, escaleras. Se supone que para facilitar esta información a la(S) persona(S) que iban a venir a instalarlo. En nuestro caso ese informe decía que el aula estaba en un primer piso y que no disponíamos de ascensor. No sé para que solicitaron esa información, porque nuevamente vino UNA sola persona. ¿Alguien sabe lo que pesa el armario VACÍO? ¿Alguien sería capaz de subirlo un piso con la única fuerza de sus brazos? La respuesta es evidente.
¿Quién realizó esta tarea en la mayoría de los centros? Supongo que en algunos echaría una mano el conserje. En nuestro centro no parecía apropiado pedirle ayuda a una conserje embarazada de seis meses. Así que, en la mayoría, me imagino que se recurrió a los alumnos. Cuatro, uno en cada esquina del armario y, no sin dificulad, consiguieron subirlo al primer piso.
Ahora solo falta que funcione la WIFI Abalar, que, de momento, no lo hace.
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